Conservación de fachadas de chapado de piedra

Conservación de fachadas de chapado de piedra

Madrid está lleno de edificios antiguos que, con el paso del tiempo, se han ido deteriorando y necesitan una rehabilitación. En este post te vamos a contar, de forma sencilla y clara, cómo abordamos la conservación de fachadas de chapado de piedra, especialmente cuando existen riesgos de desprendimiento por fallos en el sistema original de sujeción.

Es importante aclarar que las piezas agrietadas o fisuradas se sustituyen directamente para garantizar la seguridad y la durabilidad de la intervención.

Tabla de contenidos

¿Cómo es una fachada de chapado de piedra?

Fachada chapado piedraEl chapado de piedra es un sistema constructivo en el que se colocan placas o losas de piedra natural sobre la fachada de un edificio, funcionando como revestimiento exterior. No forman parte estructural del muro, sino que actúan como acabado y protección.

En otras palabras, es un acabado de piedra natural que se fija al soporte del edificio (ladrillo, hormigón, etc.) mediante mortero o anclajes. Su función es principalmente estética, pero también ofrece resistencia al clima, durabilidad y protección frente a agentes externos.

¿Por qué se deterioran las fachadas de chapado de piedra?

Algunos de los motivos del deterioro de este tipo de fachada son:

    • Movimientos estructurales y asentamientos del edificio.
    • Degradación de morteros o anclajes antiguos.
    • Humedades y variaciones térmicas.
    • Fatiga del material por el paso del tiempo.

¿Qué solución de plantea?

Para los casos en donde se produce una pérdida del mortero de agarre o la degradación de los anclajes originales, la intervención habitual para asegurar las piezas existentes consiste en anclar cada placa mediante sistemas de fijación adicionales, calculados en función del material soporte (hormigón, ladrillo macizo, madera o ladrillo hueco) y dimensión de la pieza (ancho, largo y espesor) a anclar.

Tipos de anclajes

Como punto de partida para seleccionar el tipo de anclaje, nos detendremos en el caso más desfavorable: piezas con un tamaño rondando los 100 x 60 x 2 cm. Considerando un espesor de mortero entre la placa y el material base de 20mm, así como la fijación en ladrillo hueco .

Para fijación de aplacado recomendamos el empleo de 2 tipos de anclajes. Se realizará el taladro a través de la piedra y se anclará al material base.

Anclaje mecánico-plástico

Anclaje mecánico-plasticoEste sistema se compone un anclaje plástico previamente ensamblado para mampostería con tornillo. Se recomienda colocar al menos tres anclajes por piedra, para verificar lo indicado en la homologación de este anclaje cuando se fija en el ladrillo.

Longitud del anclaje necesaria = 70 (emp) + 20 (mortero) + 20 (placa) = 110 mm

Anclaje químico

Anclaje químicoEl anclaje químico que incorporará una varilla roscada y resina. Se recomiendan dos anclajes por placa para garantizar la estabilidad de las piezas. En caso de encontrarnos con material hueco se requerirá el uso de tamiz para evitar pérdida de resina dentro del material. Puede utilizarse un embellecido realizando un cajeado que después, puede rellenarse con masilla.

Longitud de anclaje necesaria = 50 (emp) + 20 (mortero) + 20 (placa) = 100 mm

Conclusión

Ambos tipos de anclajes (tanto el químico como el mecánico-plástico) son soluciones válidas para asegurar las placas de piedra en situaciones donde el sistema original ha perdido eficacia. Los dos cumplen su función y permiten restituir la seguridad de la fachada.

No obstante, es importante destacar que el anclaje químico ofrece un rendimiento superior, especialmente en el criterio de resistencia al corte, que es determinante en piezas de gran formato sobre un soporte desfavorable como el ladrillo hueco.
Según cálculos aproximados, el anclaje químico alcanza los 1,8 kN, mientras que el anclaje mecánico se queda en 0,6 kN. Es decir, el químico triplica prácticamente la capacidad del mecánico.

Por este motivo, aunque ambos sistemas son técnicamente válidos y seguros cuando se instalan correctamente, el anclaje químico suele ser la opción recomendada en las situaciones más exigentes, ya que ofrece un margen de seguridad mucho mayor frente a esfuerzos de corte y tracción.

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