Reacción y comportamiento al fuego de los materiales de fachada

La reacción al fuego de un material hace referencia a la forma en que este responde cuando se expone al fuego, considerando su capacidad para resistir la combustión, la propagación del incendio y la emisión de humos tóxicos. La correcta selección y uso de materiales con una adecuada clasificación de resistencia al fuego no solo protege la vida de los ocupantes de los edificios, sino que también reduce el riesgo de daños estructurales y contribuye a la seguridad pública. En este artículo, exploraremos la importancia de la reacción al fuego de los materiales de fachada y su papel fundamental en la rehabilitación y construcción de edificaciones seguras y sostenibles.

Tabla de contenidos

Desarrollo del fuego en fachada

La exigencia de la reacción al fuego de los materiales aumenta con la altura del edificio, esto se debe a varios factores:

  • Seguridad contra incendios: Cuanto más alto es un edificio, más difícil es evacuar a las personas en caso de un incendio.
  • Propagación vertical del fuego: En edificios de gran altura, el fuego puede propagarse rápidamente a través de las estructuras verticales, como conductos de aire, fachadas ventiladas, ascensores y escaleras. 
  • Carga de fuego: Los edificios altos generalmente albergan a más personas y tienen una mayor concentración de bienes, lo que aumenta el riesgo en caso de incendio. 
  • Acceso de los servicios de emergencia: En edificios altos, el acceso de los servicios de emergencia puede ser más difícil debido a la altura y la complejidad de la estructura, ya que las escaleras de bomberos tienen una longitud máxima aproximada de 30 metros (varía según lo comunidad autónoma).
Según marca el Documento Básico de Seguridad en caso de incendio del Código Técnico, la reacción al fuego  de los sistemas constructivos que ocupen más del 10 % de la superficie deberá cumplir lo siguiente:
  • D-s3,d0 en fachadas de hasta 10 m
  • C-s3,d0 en fachadas de hasta 18 m
  • B-s3,d0 en fachadas superiores a 18 m
 
Para los sistemas de aislamiento situados en el interior de cámaras ventiladas deberán cumplir:
  • D-s3,d0 en fachadas de hasta 10 m
  • B-s3,d0 en fachadas de hasta 28 m
  • A-s3,d0 en fachadas superiores a 28 m

Limitación del desarrollo vertical

Además de la correcta elección de los materiales de fachada, también es necesario limitar la propagación del fuego en vertical. Para esto, existen barreras intumescentes, que funcionan muy bien en los casos de fachada ventiladas. A la hora de producirse un incendio, estas barreras reaccionan expandiéndose rápidamente hacia el exterior, sellando así la cavidad y cortando el paso del fuego y del humo.
Lo más común es encontrarnos estas barreras en horizontal, pero lo recomendable es colocar barreras en horizontal y vertical.
En otros casos diferentes a los de la fachada ventilada, el Código Técnico también exige una separación vertical de 1 m de altura como mínimo, para limitar la propagación vertical por la fachada entre diferentes sectores de incendio. Esta altura puede reducirse en tamaño en caso de incorporar un saliente.

Reacción al fuego de los materiales de construcción

Para definir la resistencia a fuego de los materiales la normativa europea (EN 13501-1), establece una serie de clases que valoran la reacción al fuego, la emisión de humo y la caída de gotas inflamadas.
Si por ejemplo se va a realizar una rehabilitación instalando aislamiento por el exterior en nuestro edificio, ya sea con sistema SATE o bien en una cámara de aire como en las fachadas ventiladas, tendremos que comprobar que las fichas técnicas de los materiales cumplen con la normativa respecto a la reacción del fuego.
En estas fichas aparecen un término, por ejemplo, “B S3 d0”, la B hace referencia a la resistencia al fuego, S3 hace referencia a la emisión de humo y d0 a la caída de partículas inflamadas.

La resistencia al fuego de los materiales que se compone de varias clases, que son las siguientes:

  • Clase A1: Materiales no combustibles. Estos materiales no contribuyen al fuego en absoluto y no generan humo. Son los materiales más resistentes al fuego.
  • Clase A2: Materiales prácticamente no combustibles. Estos materiales tienen una contribución muy limitada al fuego y/o generan muy poco humo cuando se someten a un incendio.
  • Clase B: Materiales combustibles con una contribución limitada al fuego. Esta clase se subdivide en B1 y B2:
  • Clase B1: Materiales fácilmente inflamables, pero con una contribución limitada al fuego.
  • Clase B2: Materiales inflamables con una contribución moderada al fuego.
  • Clase C: Materiales combustibles con contribución limitada al fuego.
  • Clase D: Materiales combustibles con contribución media al fuego.
  • Clase E: Materiales muy inflamables con contribución alta al fuego.
  • Clase F: Materiales sin determinación de propiedades (sin ensayo).

La emisión de humos se mide en función de la velocidad de propagación y de la cantidad total de humo producida, clasificándose en:

  • s1: baja emisión de humo.
  • s2: emisión media de humo.
  • s3: emisión alta.

Por último la caída de particulas inflamadas se divide en:

  • d0: Sin producción de gotas o partículas inflamadas.
  • d1: Producción de gotas o partículas inflamadas limitada.
  • d2: Producción de gotas o partículas inflamadas significativa.
 

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